Data del Vino

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Qué exigir cuando se compra un vino

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Cada uno de los eslabones tiene que cumplir su parte, incluso el consumidor.

Hoy el consumidor tiene la gracia de poder tener acceso a gran parte de la información en cuanto a métodos de elaboración, variedades de uva, regiones, nuevas bodegas, segmentos de precios, etc.

Que el consumidor esté informado también lo hace exigente a la hora de esperar una respuesta a su búsqueda. He aquí donde seguro todos se sienten identificados, cuando soy el designado para llevar el vino a una cena con amigos, romántica o familiar.

Buenas tardes, busco un vino...

Tal es la frase que inicia una situación que el punto de venta (vinotecas o restaurantes) debe aprovechar para interiorizarse de lo que busca el consumidor, orientarlo y satisfacer sus necesidades sin escala.

Si soy certero, simple y claro, quizás las miles de etiquetas expuestas en una góndola o las cientos de una carta de restaurante cobren un sentido, y no sólo ocupen un lugar.

Para que todo esto ocurra y que podamos ocuparnos de los consumidores y que su búsqueda sea siempre fructífera, los protagonistas de la gran cadena comercial de la vitivinicultura debemos tomar las riendas iniciales.

Bodegas: deben comunicar cada línea de vinos de su portfolio, el estilo, sus características y hacia dónde van o cuál es su objetivo máximo de comunicación. ¿A quiénes? A los principales comunicadores que están mano a mano con el cliente: comerciantes, vendedores de vinotecas, camareros y sommeliers. Y a su vez ellos volcarlos a nuestros apreciados consumidores.

Restaurantes: deben indicar el vino adecuado, de acuerdo a lo que el comensal busca, quizás hasta sugerirle el maridaje si es que en su equipo tiene un sommelier, ya que es el personaje principal para que pueda capacitar a su equipo de trabajo y multiplicar su capacidad de guiar a sus clientes, en la elección del vino y regalar una verdadera experiencia. Esto no quiere decir que deba educar al cliente en la mesa y recitarle las notas de cata de una contraetiqueta, sino simplemente contestar sólo a lo que pregunta ofreciendo la información adecuada. Además de guiarlo con la temperatura ideal: tema que todos tenemos miedo exigir como consumidores. Esto debería ser como cuando un restaurante no recibe tarjetas, que es un punto que tienen muchos en cuenta para quedarse en el lugar o no. En algún futuro -espero no muy lejano- tendremos la capacidad de elegir un lugar o no en función de “si sirven el vino caliente, no me siento”. Así contribuiremos a mejorar a todos los restaurantes que venden esta apreciada bebida nacional en la 8va Capital del Vino a nivel mundial.

Vinotecas / vinerías: tienen la ardua tarea de estar siempre actualizadas de lo que tiene el mercado para poder satisfacer cualquier motivo que tenga un consumidor de querer una variedad u otra, una región u otra. Pero también en una breve visita puede sacarlo de sus inquietudes y guiarlo a la etiqueta adecuada, sin subestimar que el cliente no esté interiorizado. Si se lleva al consumidor a las líneas de alta gama se solventa el mito de que sólo los vinos caros son vinos de calidad. Con esto, el cliente se siente en el lugar más incómodo y vuelve a confirmar que no puede llegar a ciertos segmentos de vinos. Y no es así, el vino tiene un momento, o el momento tiene un vino.

Consumidores: no se sientan subestimados, ni tengan vergüenza de poder preguntar cada duda que tengan, ni dejar de ser exigentes, ya que gracias a eso estamos obligados a seguir formándonos.

Los mitos son para derrumbarlos. Seamos infieles, en el mundo del vino no es pecado. Ya que mientras más infieles seamos más posibilidad de vinos tenemos para probar. Hay más de una región, más de una variedad de vino, elijamos más de una bodega, no tengamos sólo una ocasión de consumo y tengamos más de un estilo. La sugerencia es comenzar por segmentos más accesibles de vinos para después acceder a otras líneas de media y alta gama; sólo de esa manera descubriremos y entenderemos que cada uno de ellos está reservado para el momento de madurez de los gustos de cada uno, o la formación.

 

TIPOS DE CONSUMIDORES

Conservadores: circunscriben su expertisse a un set de bodegas y marcas. No gustan de experimentar nuevas marcas ni de flexibilizar el ritual en torno al vino, lo cual lleva a reducir los momentos para beber esta bebida.

Expertos exploradores: son inquietos e infieles a las marcas. Suelen buscar opciones exóticas, etiquetas de poca producción, varietales poco conocidos, blend, etc.

Pragmáticos: exhiben un saber más acotado, saben lo suficiente como para elegir el vino que van a tomar a la noche o aquel que llevarán a la casa de un amigo. El vino no representa una experiencia en sí misma, sino que es el gran articulador de un momento de placer cotidiano o una juntada con amigos. Buscan vinos que puedan satisfacer la ecuación precio-calidad y entienden que no por buen vino tiene que ser caro.

Inseguros: los distingue una experiencia de compra que los intimida y confunde. Valoran mucho las recomendaciones que puedan “reducir complejidad”. Son aquellos que varían menos entre rangos de vinos, seguramente porque la dificultad que se les presenta al elegirlos los lleve a quedarse en lo seguro; es decir, bodegas y marcas que ya han probado les han recomendado.

Ocasionales: si bien les gusta el vino, no es una bebida que eligen para todos los días ni para consumo regular. Suelen consumirlo como una forma de compartir un momento con otras personas.

FUENTE: LOS ANDES (GUARDA 14)