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Junín compró una bodega para los productores de uva

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La comuna está pagando la deuda de una firma quebrada hace diez años. Injvertirán $8 millones para repararla

Luego de largos trámites y negociaciones, la comuna de Junín compró una bodega en quiebra que no funciona hace diez años. La idea del municipio es restaurarla a nueva y convocar a los pequeños productores del departamento para que allí puedan elaborar sus vinos.

La bodega es Pedro Carricondo e Hijos SRL, una firma con mucha historia en la vitivinicultura regional y que en sus mejores épocas supo trabajar 24 horas al día. Está en calle Martínez, una zona de viñedos a pocos kilómetros de la ciudad y tienen capacidad para seis millones de litros, además de fraccionadora, amplios depósitos y cuatro hectáreas de bonarda.

“Esta bodega entró en quiebra por un crédito que no pudo pagar y el principal acreedor de esa deuda era el Fondo para la Transformación”comentó el intendente Mario Abed.

“La comuna se ha quedado con esa deuda, que ya estamos pagando, y con la bodega, que vamos a restaurar a nueva y a dejar en funcionamiento para elaborar en la próxima cosecha”.

Para habilitar la operación, la Legislatura aprobó en marzo de 2017 una ley que cede al municipio de Junín los derechos litigiosos provenientes de un préstamo con garantía hipotecaria y prendaria de marzo de 2007 con la firma Pedro Carricondo e Hijos.

Inicialmente, ese crédito fue de $6.186.301, que con los gastos e intereses acumulados se transforma en un monto de 11.378.753 pesos, deuda que la comuna de Junín acordó pagar al Fondo de la Transformación en cuotas mensuales, en pesos y sin intereses, durante cinco años.

El jueves pasado la comuna escrituró la bodega a su nombre y tiene lista la licitación de obras para reparar las instalaciones, con una inversión que ronda los 8 millones de pesos: “Es una bodega que ha estado parada mucho tiempo, que necesita reparaciones y actualizar su tecnología”, comentó el intendente quien recordó además que “no hay antecedentes de que un municipio de Mendoza haya manejado una bodega, pero en nuestro caso no se trata de un pasatiempo sino de la industria madre de este departamento, donde casi el 90% de la superficie está cultivado”.

Junín tiene unos 1.600 productores de los cuales la mitad posee menos de cinco hectáreas de cultivos y de ellos, el 50% no ha reconvertido.

“Vamos a convocar a los pequeños productores del departamento a que se sumen y confíen. Tenemos además proyectos a bajo costo para financiar sistemas de riego y palos de viña”, dijo Abed y completó: “No queremos competir con nadie pero hoy una finca de cinco hectáreas no es rentable y por eso, vemos que el productor necesita asociarse y la ayuda del Estado. Vamos a abrir una bodega con ese objetivo”.

 

FUENTE: LOS ANDES